
Greenpeace nunca se queda con chicas y parte rápidamente a la guerra, eso queda claro en la campaña que iniciaron hace unos años en contra de Apple, obligando a la compañía de la manzanita y a su rey Steve Jobs a admitir que sus productos no son de origen ecológicos como ellos decían. Esta campaña además utilizo todas las ventajas de la web 2.0 apelando a los propios fanáticos de Mac a pedir por una producción con más conciencia ecológica. Los resultaron incluyeron videos, diseños de pancartas, poleras y la oportunidad de redactar un discurso que salga de la boca de un Jobs virtual. El resultado fue exitoso y Apple se termino comprometiendo a cambiar sus políticas de fabricación.
Nuevamente, hace unos meses, Greenpeace volvió a la carga, esta vez con la compañía de cremas Dove como blanco. Apelando nuevamente a los cibernautas, pide que se les unan y ayuden a detener la deforestación de Indonesia.
Dove Onslaught(er) from Greenpeace on Vimeo.
Estos casos no son los únicos en que las grandes multinacionales abusan del planeta y su gente, especialmente zonas en caos o necesitadas, principalmente del tercer mundo. La mayoría de los grandes problemas ecológicos y de pobreza del tercer mundo son aumentados por la llegada de grandes compañías en busca de mano de obra barata. Un caso emblemático es el de fabricas de Nike.




